Qué hacer si tu cónyugue ha perdido interés en el sexo

Todas las relaciones pueden atravesar períodos secos cuando tu pareja de repente está menos interesada en el sexo que tú. Puede ser un problema a corto plazo relacionado con el estrés en el trabajo u otros problemas que han llevado a tu pareja a estar distraido en lo que a los asuntos sexuales se refiere.

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Aún más comúnmente, un horario repentino y agitado, que va desde los exámenes de fin de año hasta la fecha límite de entrega de algún proyecto laboral importante, puede dejar a tu compañero agotado y poco interesado en algo más que dormir o pasar la noche frente al televisor.

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Si bien los períodos secos como estos son comunes y generalmente se resuelven solos una vez que las cosas se estabilizan, un desinterés prolongado e inexplicable en el sexo puede ser perjudicial para una relación y el bienestar general de ambas partes. Esto no solo puede despertar sentimientos de frustración y dudas, sino que también puede hacer que te preguntes si este puede ser tu primer paso hacia un matrimonio sin sexo.

No es una preocupación totalmente infundada. Según un estudio publicado en Archivos de la Conducta Sexual, tanto como el seis por ciento de los matrimonios pasarán un año entero sin sexo.

Causas
Las causas de la pérdida del interés sexual pueden ser muchas, como el estrés, la depresión, la disfunción eréctil, los desequilibrios hormonales (provocados por la menopausia y el hipogonadismo), el dolor genital (como el vaginismo o la balanitis), las enfermedades crónicas, los medicamentos, la baja autoestima, y problemas de relación y la lista podría seguir.

Entonces, si bien puedes asumir que tu pareja está teniendo una aventura amorosa o simplemente ha perdido interés en ti, debes estar abierto a todas las posibilidades.

Además, es importante distinguir entre la libido baja (la pérdida del deseo sexual), el deseo sexual hipoactivo (la ausencia de fantasías sexuales) y la disfunción sexual (la incapacidad para tener relaciones sexuales, generalmente acompañadas por sentimientos extremos de culpa). Cada uno puede tener causas físicas y psicológicas, pero son completamente diferentes en la forma en que se tratan.

Al comprender la diferencia, se puede abordar el problema de manera más objetiva y evitar muchas de las repercusiones emocionales.

Qué hacer
Cuando te acerques a tu cónyuge para hablar sobre problemas sexuales en la relación, el peor lugar para hacerlo es en el dormitorio donde ambos están expuestos y son vulnerables. En su lugar, busca un territorio neutral donde puedan estar solos, en privado y sin molestias.

Haz todo lo posible para expresarte con sensibilidad y sin ninguna sugerencia de culpa. Si bien es importante compartir tus preocupaciones, hazlo dentro del contexto de la relación, sin hacer que tu pareja se sienta culpable.

Si tu pareja puede identificar el problema (como el estrés en el trabajo o sentirse cansado todo el tiempo), trabajen juntos para encontrar una solución. Concéntrense en el cambio incremental y busquen ayuda médica si es necesario. Y no te sientas incómodo al sugerir asistir a terapia. La terapia puede ser excelente para enseñar habilidades de manejo del estrés y puede ayudar a identificar corrientes subterráneas de depresión o ansiedad. Además, tómate el tiempo para reiterar la importancia de la intimidad y la cercanía física mientras te esfuerzas por encontrar una solución duradera.

Si tu pareja no sabe qué está causando el problema pero reconoce su existencia, sugiere un examen físico con el médico de familia. La libido baja es a menudo el resultado de una afección médica no diagnosticada (como baja testosterona, presión arterial alta, hipotiroidismo o diabetes) o un medicamento crónico (como antidepresivos, píldoras anticonceptivas y ciertos medicamentos para la próstata) que pueden acabar con el deseo sexual.

Si tu pareja se muestra reacia a discutir el tema, debes hacerte cargo y no tomar las cosas personalmente. Al final, no se trata de que tú le estés fallando a tu pareja o que tu pareja te esté fallando. Es simplemente que ambos necesitan tomar posesión del problema como pareja. Al tomar la iniciativa, y sugerir orientación de pareja, si es necesario, puedes sacar el tema a la luz y usar el proceso para fortalecer, en lugar de dañar, la relación.
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Es importante recordar que resolver cualquier problema de relación, ya sea sexual, financiero o emocional, es un proceso. Tómense su tiempo, sean pacientes y, si es necesario, busquen asesoramiento para garantizar que la autoestima y confianza de ambos permanezcan intactas.

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